Week 9: Sigue el caso Hardy + Los entrenadores del futuro

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Jamie Squire/GettyImages

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Hace un par de semanas escribí una nota sobre lo peligroso que era tener a Greg Hardy en el vestidor de Dallas y el posible desenlace que tendría esta situación.

Esto empeoró cuando el viernes se filtraron unas fotos de las lesiones que habría causado Hardy a la mujer con que estuvo involucrado en la situación que lo llevo a juicio y a una suspensión de la liga. Las imágenes son simplemente brutales y cualquier persona que tenga un mínimo de respeto por las mujeres debería repudiar la violencia de Hardy.

Afortunadamente, han salido jugadores a reprochar el actuar de Hardy. El primero fue Michael Bennett. La estrella subvalorada de los Seahawks fue claro en decir que no le gustaría a alguien así en su equipo. Luego fueron sus contrincantes del domingo, los que comentaron que pusieron más esfuerzo cuando tenían que bloquear a Hardy y que era una broma que alguien así estuviera jugando.

Sin duda, la opinión más importante vino de parte de Roger Staubach, quién es una leyenda de los Cowboys y una de las personas más queridas de la liga. Si bien admitió no conocer el ambiente en el vestidor ni a Hardy, también admitió que no le gustaría tener a alguien así en su equipo. Y es que es algo de sentido común, ¿a quien le gustaría? Desde que volvió de la suspensión ha sido una distracción semana tras semana.

Todo esto lleva a preguntarse, que piensan los jugadores de los Cowboys y el entrenador Jason Garrett? Dallas está en una racha perdedora de 6 partidos seguidos, pero aun así sigue en la pelea considerando que la próxima semana vuelve Tony Romo y están en una división inconsistente. Dicho eso, con un margen de error tan pequeño, para que quieren a Hardy que es una bomba de tiempo en el equipo? Hay muchos factores que contribuyen a que un equipo sea campeón y el ambiente en el vestidor es uno no menor.

No tengo problemas en decir que Hardy es una vergüenza para la NFL. No sólo por lo que ha hecho, que ciertamente es detestable. Creo en las segundas oportunidades porque todos nos equivocamos. El tema central es que Hardy no ha demostrado crecimiento o arrepentimiento por sus actos. Espero que finalmente prime la cordura y se mande un mensaje claro, pero con Jerry Jones no soy optimista.

Dicho todo lo anterior, vamos a los temas a comentar esta semana:

1- Mike Brown: Premio a la paciencia

La NFL se ha contagiado un poco de otros deportes con el exitismo inmediato de nuevos jugadores o entrenadores. En los últimos años hemos visto como algunos HC han durado solamente un año como Mike Mularkey, Rob Chudzinski y muchos que han sido cortados incluso a mitad de temporada.

Armar un equipo competitivo toma al menos tres años en situaciones ideales, es decir sin arrastrar problemas de tope salarial y malos contratos entre otros. Por ejemplo, cuando Bradley tomo Jacksonville eran uno de los peores equipos de la liga. Si bien no ha mejorado mucho, el dueño entiende que no era un proceso inmediato y destaca la actitud siempre positiva que transmite a sus jugadores.

Esos dos son factores claves, tener a un dueño que entienda de fútbol americano, sobre todo lo que cuesta tener éxito en la liga, y que tus jugadores respondan al entrenador. Aun cuando por regla estoy en desacuerdo con sacar a alguien antes de los 3 años, una vez que los jugadores abandonan a su entrenador rara vez hay vuelta atrás.

En ese sentido, Mike Brown, quien es dueño de los Bengals, ha demostrado tener una paciencia y perseverancia que caracterizan a las grandes franquicias de este deporte. Cuando contrató a Marvin Lewis en el año 2003, los Bengals no habían ido a playoffs desde el año 1990.

No mucho cambió bajo el nuevo régimen con solo dos temporadas ganadoras en 8 años. En ambas clasificaron a playoffs y fueron eliminados en la ronda de comodines de local. Brown, con mucha razón, podría haber dicho que había visto suficiente y buscar un nuevo entrenador. Decidió mantenerse con Lewis, pero nadie esperaba lo que venía después y terminó cambiando a este equipo.

El mariscal franquicia Carson Palmer dijo que se negaba a estar en una jugada más como miembro de los Bengals y no se presentó a la temporada. El dueño podría haber consentido a su mariscal y buscar un nuevo entrenador que lo hiciera volver. Brown siguió el camino no convencional y fue determinante en seguir fortaleciendo a su equipo a través del draft. Esa misma temporada terminaron reclutando en la 1 y 2 ronda a AJ Green y Andy Dalton respectivamente. Luego Palmer fue canjeado por dos picks de primera ronda a los Oakland Raiders.

Green ha sido una estrella y es un receptor top 5 de la liga a mi gusto y Dalton ha sido un jugador consistente aún cuando sus fracasos en playoffs son notorios. Lewis, en los años siguientes siguió llenando de talento al equipo y los ha llevado a 4 apariciones en playoffs consecutivas. Mucha gente puede decir que han perdido los 4, pero los Bengals son una franquicia históricamente perdedora y esto nunca había ocurrido en su existencia.

Después de perder su tercer partido de playoffs seguido, trajeron a Hue Jackson como coordinador ofensivo. Él fue justamente el que canjeó por Palmer a los Raiders y permitió a Cincinnati tomar a jugadores talentosos con esos picks de primera ronda. Sin embargo, Jackson es una de las mentes ofensivas más creativas de la liga y es querido por todos sus jugadores. Si bien el año pasado la ofensiva fue impresentable en las playoffs, es cierto también que no jugaron Green, Jones y Eifert. Después de quedar eliminados contra los Colts, muchos, incluyéndome, pedíamos la cabeza de Lewis. Después de todo, el talento en general del equipo era muy grande para perder 4 años seguidos de manera poco competitiva.

Brown, otra vez más, tomó el camino poco convencional y los resultados están a la vista. Los Bengals están 8-0 y seguramente irán a las playoffs por quinto año consecutivo, pero el registro ganador no muestra el gran año que ha tenido Dalton. Ahora con todos sus jugadores sanos ha sido uno de los mejores mariscales de la liga, estadísticamente hablando al menos, y ha cumplido con echarse el equipo al hombro cuando es necesario como fue contra los Ravens y Steelers. La defensiva ha dominado como todos los últimos años, en general, y tienen una profundidad tremenda en muchas posiciones. Hue Jackson será entrenador en jefe el próximo año definitivamente y de forma merecida por lo que ha hecho con su ofensiva este año.

Me aventuro a decir que este año los Bengals finalmente ganarán su primer partido de playoffs desde el año 1990. Muchas personas van a otorgar y se van a atribuir crédito, pero dudo que alguno sea a Mike Brown. Sin duda ha sido una muestra de consistencia y perseverancia, pero también como reclutador de talento al compartir la función de dueño y GM del equipo.

2- El año para buscar nuevo entrenador en jefe

Quizás suena un poco contradictorio después de hablar de la paciencia de Brown mencionar los nuevos entrenadores, pero es un hecho que hay dos puestos vacantes para el próximo año y estimo que podría llegar al menos a unos cinco o seis. La razón por la que estimo que serán tantos, es por la cantidad de candidatos competentes que hemos visto en esta temporada

La búsqueda tradicional lleva a candidatos con experiencia como entrenador en jefe, ya sea semi-retirados o con algún cargo de coordinador. El éxito de personas como Mike Zimmer, Todd Bowles o Dan Quinn va a llevar a dueños o GM a salirse de los límites tradicionales. También muchos necesitan desarrollar a un QB de forma urgente y en la liga son muy pocos los que son capaces de hacerlo. Sin duda en el caso de los Titans esa será la primera prioridad, al haber reclutado este año a Marcus Mariota.

Dicho lo anterior, vamos a los candidatos en orden que se llevarán toda la atención:

Getty Images

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– Hue Jackson: Éste señor es, como dije anteriormente, una de las mentes más creativas de la liga. Tuvo experiencia un año como entrenador de los Raiders y luego fue despedido inexplicablemente. Además de su talento, sus jugadores harían lo que sea por él. Lo que ha hecho esta temporada con Dalton y la ofensiva de los Bengals es simplemente notable. Como si fuera un jugador nuevo, el QB se sacó todos los fracasos de encima y en casi todos los partidos se ha dedicado a vencer de forma consistente a las defensivas rivales. Gran mérito de aquello es atribuible a Jackson, quien ha buscado la mejor manera de explotar las fortalezas de Dalton y de darle confianza en lanzamientos que antes no se atrevía a hacer. La necesidad de desarrollar mariscales jóvenes lo llevará de forma segura a un puesto de entrenador en jefe.

– Josh McDaniels: McDaniels tuvo, anteriormente en su estadía en Denver y hoy en día, una posición más que privilegiada. Tener a quizás el mejor QB de la historia y apoyado por posiblemente el mejor entrenador de la historia en la franquicia más exitosa y estable de los últimos 15 años. Sin embargo, no se le debe quitar crédito a McDaniels por lo anterior. El año pasado mostró experiencia e inteligencia camino a ganar un Super Bowl con los Patriots. Pese a jugar contra grandes defensivas y estar en escenarios muy adversos, mostró paciencia en mantener el plan original e incluso de sacar algunas jugadas de engaño que cambiaron el partido como contra los Ravens en la ronda divisional. Lo de este año, sin embargo, ha sido posiblemente su mejor trabajo. Brady parece que va camino a su mejor temporada a los 38 años, lo que es algo difícil de creer. New England ha anotado TD’s en todos menos el primer cuarto del primer partido. Eso muestra la consistencia de la ofensiva y la capacidad de convertir series largas en 6 puntos. Al igual que Jackson, le ayudará ser un gran desarrollador de mariscales. Quizás le juegue en contra el desastre que fue su tiempo en Denver como entrenador en jefe.

John Bazemore / Getty Images

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– Kyle Shanahan: el hijo del entrenador que ganó dos Super Bowls se ha ganado sus créditos de forma propia. Como un gran artífice de la temporada de novato de Robert Griffin III, Kyle empezó a llamar la atención como un talento ascendente. El colapso de la temporada siguiente terminó con su salida de Washington y bajó sus bonos, aun cuando no había mucha responsabilidad de su parte. Luego pasó a los Cleveland Browns donde logró sacarle un rendimiento sobre lo esperado a Brian Hoyer y una ofensiva con talento bajo el promedio. Esta temporada llegó a los Falcons donde Matt Ryan llevaba dos años con un rendimiento muy bajo para alguien de su calibre. En pocos partidos, convirtió al mariscal en productivo y a Julio Jones en candidato a jugador ofensivo del año. Puede jugarle en contra el juego mediocre de Ryan las últimas semanas, pero la temporada es larga.

Por Christopher Holmes

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Christopher Holmes

Ingeniero. Columnista de NFL Chile desde 2015 y seguidor desde el 2001. @cholmess en Twitter

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