Nota semana 13: entrenadores que complicaron su futuro

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De a poco se acercan las playoffs y ya hay material suficiente para sacar conclusiones de esta temporada regular al menos. Como siempre, hemos visto buenos partidos y finales emocionantes, pero me quedo con un dato que me llamó mucho la atención. En las dos conferencias hay solamente 5 equipos con registro ganador. Algunos le dirán paridad, pero para mí es mediocridad o decepción de parte de varios equipos. Lo increíble es que la liga esté pensando en expandir los playoffs, pero espero que vean este año para que se den cuenta que sería un hecho decepcionante para el espectáculo que son las playoffs.

 

Como si los partidos fueran inciertos normalmente, la regla de mover para atrás el punto extra le ha agregado un gran ingrediente a los partidos. En las últimas semanas de la temporada y en playoffs, cuando las condiciones climáticas se ponen adversas, seguramente afectará a más de algún partido. Punto para la NFL esta vez.

 

Hablando de decepciones, me voy a dirigir a algunas situaciones puntuales de la fecha anterior que posiblemente afecten o confirmen lo que se piensa de varios equipos.

 

Hace unas semanas escribí que Jim Caldwell era el principal candidato a quedarse sin trabajo a final de la temporada. Finalmente Ken Wisenhunt se adelantó, o los Titans lo hicieron mejor dicho, y ahora ve los partidos de su casa. En esa ocasión, mencioné que para dar vuelta la temporada Caldwell debía despedir a su coordinador ofensivo que estaba deteniendo a la ofensiva de los Lions con planes poco adecuados a las habilidades de sus principales jugadores. Él pasó por una situación similar en Baltimore donde tuvo que asumir un puesto que nunca había ejercido y terminó impulsando a unas playoffs perfectas de parte de Joe Flacco que terminó en un Super Bowl.

 

Finalmente la dueña limpió la casa y despidió a Lombardi junto a varias personas. El impacto fue total y con el nombramiento de Jim Bob Cooter como coordinador ofensivo, Stafford volvió a sus habilidades de pistolero y ha logrado mover la ofensiva con una efectividad que no se veía desde hace un buen tiempo. Después de ganar 3 partidos seguidos, uno en Green Bay donde no ganaban desde el año 91, se topaban de nuevo con los Packers, pero esta vez de local. Si ganaban, mediante un calendario bastante accesible, hubieran tenido la oportunidad pelear por las playoffs. Es cierto que hubiera sido una posibilidad lejana, pero al menos estaba la opción. Al menos Caldwell podría dar argumentos razonables para mantener su trabajo.

 

Los Lions tenían el partido controlado, arriba 23-21, cuando quedaban menos de 40 segundos por jugar y los Packers con 79 yardas por avanzar sin tiempos fuera. Cuando el partido expiraba, los Lions cometieron un castigo, que para muchos fue dudoso (lo cual no comparto), pero aun así estaban a 61 yardas del TD con cero segundos por jugador. Acá Jim Caldwell terminó por sepultar su era en Detroit. Aaron Rodgers escapó la presión y lanzó una bomba de otro planeta a R. Rodgers para ganar el partido.

 

Sin quitarle merito a ambos Rodgers por una jugada espectacular, vi la repetición y no podía entender lo que había hecho Jim Caldwell. Tradicionalmente en este tipo de pases llamados “Hail Mary”, entra tu receptor más alto y/o de manos más confiables a pelear por la pelota. También llenas tu zona de anotación con 8 personas por lo menos. En esa jugada, había dos linebackers en una zona muerta y cargaron con 4 a Rodgers. Eso dejó a 5 personas en el final de la cancha contra los 5 receptores de los Packers. Está más que claro decir que la probabilidad de ganar lo que es “uno contra uno” es bastante mayor que si los defensivos fueran 8.

En las dos fotos (sacadas del twitter oficial de la NFL) siguientes pueden ver a dos jugadores totalmente perdidos en la cancha y en la otra a Rodgers parado solo en la línea de gol. Simplemente inexplicable.

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Luego, en la conferencia después del partido, Caldwell explicó lo que todos pensábamos. No se preparó para un pase largo y mando una alineación para defender un pase lateral. Aunque muchos dirán que fue una jugada que requirió de un grado de suerte, algo de verdad puede haber en ello, los Lions perdieron por una simple razón: su entrenador no los puso en la mejor posición para ganar. Y ese es el principal problema con este entrenador. Es verdad que los jugadores tienen que ejecutar las jugadas, pero cuando no los preparas para algo que era bastante obvio, pasan cosas como esta. La dueña de Detroit ya demostró tolerancia cero en la temporada y Caldwell será la próxima víctima.

 

Otro entrenador que puede haber su trabajo en peligro el domingo pasado fue Tom Coughlin. Jugando contra un equipo de los Jets sin Darrelle Revis, los Giants estaban en muy buena posición para ganar desde un principio.

 

TC

La verdad es que iban bien, hasta que Coughlin mostró por al menos una tercera vez en el año un mal manejo de reloj y del juego que les terminó costando el partido. Arriba por 10 en el 4Q, ante un equipo que no se caracteriza por ser explosivo a la ofensiva, los Giants estaban en posición de 4 y goal en la 2 de los Jets. Coughlin decidió jugársela y la jugada terminó en una intercepción de Manning. Unos minutos después, los Jets empataron a 20 con un TD de Brandon Marshall y luego se llevaron el partido en extra tiempo.

 

No es parte de este tema, pero que gran decisión de los Jets de llevar a Marshall por un pick solamente de 5 ronda. Ha levantado una ofensiva que por años fue ineficiente y ha sido increíblemente consistente semana tras semana. Sin duda es uno de los grandes receptores de su generación, aun cuando problemas personales lo han hecho cambiar tantas veces de equipo.

 

Como decía anteriormente, Coughlin ya había mostrado problemas en esta categoría. En la semana 1 contra Dallas, arriba por 3 y con una posición inmejorable para aumentar a 10, decidieron no anotar. Como si fuera poco, Manning tiró de forma incomprensible un pase incompleto en vez de aceptar la captura. Los Cowboys terminaron ganando por 1. En la semana 2 contra los Falcons, errores en el manejo del reloj terminaron costándole otro partido a los Giants. Algunos podrán decir que el de los Patriots fue otro partido, pero en ese estoy en desacuerdo.

 

Si creo que todos podríamos coincidir que los Giants han tenido problemas para cerrar partidos y en parte eso demuestra su record de 5-7. Cuando tu equipo pierde más de lo que gana en partidos cerrados, usualmente los dedos señalan al entrenador. Tampoco se equivocarían en este caso por decisiones cuestionables que, a mi juicio, le costaron al menos dos partidos. Hasta el momento los está salvando jugar en la peor división de la historia, en cuanto a W-L, y están empatados en primer lugar en una posición accesible para llegar a las playoffs.

 

Dicho lo anterior, los Giants no llegan a las playoffs desde el año 2011 (en que salieron campeones). Ese año, igual que el 2007, clasificaron al final de la temporada, entraron en ritmo en el mejor momento y terminaron ganando el campeonato. Algo me dice que eso no pasará este año y que habremos visto el final de la era de Coughlin en New York. Será un candidato que dará discusión al momento de ser elegible para el salón de la fama por lo hecho en NY y Jacksonville.

 

Finalmente, hay un equipo que ha logrado mantenerse como la eterna promesa año tras año solo para terminar decepcionando a todos. Ellos son los St. Louis Rams y su entrenador Jeff Fisher pareciera estar agotando todos sus cartuchos.

 

Fisher es uno de los entrenadores más respetados de la liga, pero para algunos es “Mr. Mediocre” por la poca cantidad de temporadas ganadores que tiene en su carrera. Solo tiene 5 en 21 años como entrenador en jefe. Entrando a su 4 año a cargo de los Rams, el equipo prometía dar el salto detrás de una defensiva dominante y la elección de Todd Gurley en el draft. Partieron bien ganándole a los Seahawks y unas semanas después a los Cardinals con un registro de 4-3.

Lo que vino después, ha sido un colapso total en la ofensiva. Han perdido 5 partidos seguidos promediando solamente 10.8 puntos por partido. Todd Gurley iba camino a ser el novato del año hasta que las defensivas empezaron a forzar a los Rams a pasar más y desde entonces se han visto totalmente ineptos. De hecho, acaban de despedir a su coordinador ofensivo que fue elegido personalmente por Fisher.

 

Hay que recordar que los Rams tuvieron dos selecciones de primera ronda por 3 años seguidos debido al canje por los Redskins por RGIII. En ese período, podrían haber llevado una cantidad significativa de talento en la posición de mariscal o bien de receptor. Creo que ya no hay excusas para la falta de competitividad, especialmente porque Fisher tiene palabras en el reclutamiento de jugadores. Cuando contaron la historia de cómo eligieron a Michael Sam, el primer jugador abiertamente homosexual en entrar a la liga, fue Fisher el que dijo las palabras “Lets go get Michael Sam” para sorpresa de su GM y el resto de los entrenadores. Aun cuando no es la decisión más relevante considerando que era una 7 ronda, muestra que tiene peso en decisiones sobre jugadores. Eso no pasa en muchos lugares y Fisher se lo ganó en base a reputación.

 

Lamentablemente, eso también le da responsabilidad en no poder armar un equipo competitivo. Tampoco por malas decisiones dentro de la temporada. Canjearon a Sam Bradford por Nick Foles y le terminaron dando una extensión de contrato. Les aseguro que esta decisión venía con el visto bueno del entrenador. Ha resultado un desastre y ha sido mandado a la banca en dos ocasiones por Case Keenum que no digamos es una maravilla. Fisher parece perdido y no le encuentra rumbo a una temporada que ya está perdida. La defensiva no ha jugado tan mal, pero tampoco puede hacer mucho con una ofensiva que ayuda absolutamente en nada.

 

Quedan 4 semanas y me aventuro a decir que Fisher está peleando por su trabajo. Tendría que mostrar una mejoría notoria para salvarse. De hecho, pienso que esa es la decisión por la que cambió a su coordinador ofensivo a esta altura con un registro de 4-8. Siempre menciono que el trabajo de un entrenador toma al menos 3 años para ser sujeto a una evaluación adecuada. Fisher lleva hasta ahora un record de 23-35-1 con los Rams y creo que eso no era lo que esperaban cuando lo contrataron. Especialmente al considerar la cantidad de selecciones de 1 ronda que tuvieron.

 

 

 

 

 

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Christopher Holmes

Ingeniero. Columnista de NFL Chile desde 2015 y seguidor desde el 2001. @cholmess en Twitter

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