Mi aventura por NY y Philadelphia, por Pablo R Sánchez (@PRS_617)

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Desde que llegó el cable a mi pueblucho, inmediatamente comencé a ver deportes casi por necesidad (justo en el año 2000 definitivamente me dejó de gustar el fútbol). Empecé a ver de todo, muchas veces sin entender nada, y por mi mismo, aprendí de fútbol americano, hockey sobre hielo y béisbol. Terminé viendo regularmente NBA y me hice fan de los Philadelphia 76ers viendo a Allen Iverson. Luego me enteraría de que Philadelphia también tenía un equipo de NFL y así llegué a los Eagles y a la dupla dinámica McNabb y Westbrook.

Entonces cuando el año pasado me dió la tontera de definitivamente ir de vacaciones a Gringolandia, traté de hacer calzar la mayor cantidad de cosas que me interesaba hacer, y el primer paso fue comprar entradas para el partido de los Miami Dolphins vs los Philadelphia Eagles. No es complicado, llegar a la página ofiial y comprar, directamente de las entradas disponibles o del sistema propio de reventas de la NFL (ellos mismos controlan la reventa de las entradas de la gente que tiene estos asientos para toda la temporada). Listo eso luego adorné el viaje con partidos de NBA (y debería haber metido alguno de NHL en realidad).

Philadelphia en sí, no es una ciudad con un gran atractivo turístico para un chileno, tal vez lo es para un gringo por el tema histórico de la Declaración de Independencia y otras cosas, pero para mi no, así que mi viaje directo fue a New York. Ahí estuve casi una semana, recorriendo todo el millón de cosas que puedes ver en esa ciudad simplemente espectacular. Ya habiendo tenido mi primera gran experiencia un viernes por la noche en el Madison Square Garden para un partido de los Cleveland Cavaliers vs New York Knicks, el domingo 15 de noviembre de 2015 en la mañana temprano me fui al Centro de Convenciones Jarvis y tomé al frente un Megabus que por US$ 10 me llevó en 2 horas a Philadelphia, tranquilamente en un cómodo bus (hasta tenía wifi). Por razones de ahorrar unos pesos, preferí ir el domingo únicamente al partido y volver a NY, así que estos buses son una gran y económica opción.

Llegué tipo 10 am a la 30th Streeth Station, un edificio grandote que hace las veces de estación de trenes cuya red nunca logré entender. Podía haber tomado el metro ahí mismo hasta la estación City Hall y combinar hacia la estación AT&T (si, los gringos venden los derechos de nombres hasta de las estaciones de metro…) pero en vez de eso caminé hacia el City Hall, que no era tan lejos, a lo mucho 30 min caminando. Crucé el rio Delaware y caminé por una ciudad que me sorprendió lo desierta que estaba a esa hora, ni comparado a como estaba de activo NY cuando salí más temprano en la mañana. Llegué hasta la plaza donde está la típica escultura de “LOVE” y enfrente la plaza del tablero de ajedrez junto al City Hall persé, al lado de los edificios Liberty Place.

En el metro hay que comprar fichas desde una máquina y los andenes se ven chicos, limpias y los trenes bonitos, piolas. No se parece para nada al de Santiago y ambos MUY superiores al basurero de NY. De inmediato ahí abajo ya te empiezas a topar con gente con colores “verde medianoche”, todo ordenado, pero con ambiente alegre. Tengo que reconocer que siempre tuve ese miedito de la “ruda afición de Philly que abucheó hasta el Papa Juan Pablo II”, pero en general, todo súper tranquilo.

Saliendo de la estación ya estás en el Complejo Deportivo del Sur de Philadelphia. Acá son bien inteligentes y no hallaron nada mejor que construir todos tus estadios en un terreno enorme que te deja muchísimo lugar para estacionamientos. Saliendo del metro a la izquierda está el estacionamiento “grande” donde años atrás estaba el antiguo Veteran’s Stadium; a la derecha queda un bar-restaurant, el Xfinity Live!, en el lugar donde estaba el viejo Spectrum; diagonal a la izquierda está el Citizens Bank Park de los Phillies de la MLB; diagonal a la derecha el Lincoln Financial Field; y más allá del Xfinity Live!, luego de estacionamientos, el Wells Fargo Center de los 76ers de la NBA y los Flyers de la NHL.

Foto de Pablo R Sánchez - @PRS_617

Foto de Pablo R Sánchez – @PRS_617

El ambiente era rico, literalmente, por que el olor a asado era global. Ahí presencié de primera mano el famoso “tailgating” la gente que llega con sus autos, camionetas y se instala temprano en los estacionamientos a hacer asados, tomar copete y una serie de juegos típicos (me toparía de nuevo con esta escena, más o menos a las afueras del Indianapolis Motor Speedway para las Indy 500 hace un par de semanas). Mucha gente alegre y pasándola bien, todo piola. Sacando algunas fotos me aproxime a la boletería, puesto a que al comprar la entrada preferí no recibirla en PDF e imprimirla para que te escaneen un código de barra, como en la NBA, sino que pagué unos dólares más por la opción “will call”, es decir, pasar a una boletería y retirar el boleto más tradicional porque quería el souvenir. Luego de eso a hacer la cola para la revisión y entrar. Habían pasado tan solo 2 días después de los atentados en París, así que todas las medidas de seguridad andaban bien exigentes: es más, yo andaba con un banano y casi no me dejan pasar porque era negro (y no transparente) y sobrepasaba el límite máximo de tamaño. Al final cuando lo revisaron y vieron que solo tenía mi billetera, teléfono, cámara y una batería externa me dejaron pasar.

Entré por la entrada principal y el estadio de fuera se ve imponente, además que su arquitectura es bien particular, destacando sus molinos de viento que generan electricidad. Adentro lleno de stands de los auspiciadores del equipo con comida, copete, mercadería varias y el carro con la mercadería oficial. Había también un vehículo anfibio del ejército en que te podías subir y sacar fotos (todos saben que los gringos aman a sus fuerzas armadas) y hasta estaba el águila Noah, el pájaro del zoológico local que la tenían con su entrenador en un stand de exhibición. Incluso un par de tipos con motosierras tallaban en hielo un águila y el logo de los Eagles.

En vez de meterme al hall del estadio entré por la tienda de mercadería oficial. Enorme como ninguna otra que he visto en cualquiera de los estadios en los que he estado, practicamente 4 sectores lleno de cuanta cosa se pueden imaginar. Salí de ahí con un polerón, un mini casco, una correa para llavero y me regalaron una revista con la previa del partido. No compré más porque en realidad la cosa era carita y me quedaban unos tres días en Gringolandia. Luego salí al hall donde vi el cuadro de honor de los Eagles, un poco de la historia pintada en las paredes y preferí apurar y subir los escalones hasta el sector inferior, donde ya pude ver la cancha desde la esquina abierta que tiene el estadio. Limpio, parejito, me sorprendió lo pequeño que se veía la cancha. Seguí caminando en los sectores interiores y las 3 ó 4 escaleras mecánicas enormes que tuve que subir para llegar a mi sector, el más alto, en la esquina inferior izquierda “de la pantalla” (para las transmisiones de TV), en este espacio vacío que hay en esta esquina, teniendo a mi izquierda una especie de torreta con pantallas que tiene el estadio y con vista al estadio de béisbol al otro lado de la calle y allá al fondo el centro de Phila.

Faltaba como una hora para el partido y estuve sentado mirando toda la previa, los equipos calentando, como se llenaba el estadio y toda la parafernalia previa. Igual que con todos los estadios en los que he estado, es sorprendente lo cerca que estás. Habiendo visto El Linc muchas veces en la tele, se ve como un estadio enorme, teniendo la sensación de que arriba no se ve nada, pero en realidad se ve todo clarísimo. Las cámaras realmente te alejan todo, la TV y las fotos realmente engañan. Miraba todos los detalles, los banderines de campeonatos colgando, la torreta con otros resultados en vivo, las pantallas con publicidad que rodean el estadio y la pantalla gigante que mostraba a los equipos calentando, entrevistas, publicidad, anuncios, etc. A lo lejos (ni tanto en realidad) está el aeropuerto de Philly, así que de vez en cuando veía aterrizar/despegar aviones por sobre la tribuna norte. Y se veían cerca. Aproveché para pasar a comprar una hamburguesa con Mountain Dew (me he hecho adicto a esa bebida cada vez que voy a Gringolandia) y volví a comer a mi puesto. Y los gringos adoran hacer eso y a cada rato tienes que andar parándote para dejarlos pasar.

Llegó la hora de la salida de los equipos y obviamente los abucheados Dolphins. Luego el video introductorio del equipo y salen los Eagles en medio de un poco de columnas de humo y harta música. Cerca de mediodía llegó el protocolo, ni me acuerdo quien cantó el himno, la cosa es que desplegan la bandera gigante en toda la cancha y Noah voló por ahí. La gente aplaude y vuelta loca y vamos con el kickoff y “se va la bolita”.

Foto de Pablo R Sánchez - @PRS_617

Foto de Pablo R Sánchez – @PRS_617

Del partido en si, fue un inicio filete. La primera serie fue para Miami con un FG y luego un TD con una buena jugada de Bradford. En la siguiente los Eagles forzaron el safety con un sack en la endzone luego de una devolución de despeje botcheada, otro TD de Phila, arriba 3-16. Filete, todo mundo inspirado, cada vez que había anotación salían fuegos artificiales desde el techo (y hartos… pienso que tiene que ser genial ver eso desde un avión) y los porristas que salen corriendo con banderas con los logos y colores de los Eagles, acompañados del cántico de guerra “Fly Eagles, Fly“, una canción muy “década de los 40’s” pero pegajosa que se ha mantenido y es un himno.

Entretiempo y bien aburrido el espectáculo… un batallón militar en uniforme ceremonial con sus rifles haciendo malabares… re fome para mi, pero para todos los gringos amantes de sus fuerzas militares era un éxtasis dignos de mirar en silencio y ovacionar…

Después de eso todo un desastre. Miami empieza a levantar y acercarse, se lesiona Bradford, entra mi tocayo Mark Sánchez y Sánchez hizo lo que Sánchez hace: hilar una serie de buenas jugadas y tenerlos a todos al borde del asiento para proceder a una intercepción, un sack, o un fumble y Miami lo termina dando vuelta gracias a todos los condoros de un equipo que bajo la gorda Kelly se supo desinflar siempre, para terminar perdiendo 20-19.

Notable durante el partido la afición, que realmente es ruda, pero se comporta bien. Sin ir más lejos adelante de mi habían 3 compadres con los colores de los Dolphins y súper tranquilos, celebraron sus anotaciones, jugadas y nadie los molestó y ellos no molestaron a nadie, lo que en realidad me ha pasado en todos los estadios. Más adelante otro parcito y lo mismo, todo tranquilo. Eso si, si los buscan, los encuentran: apareció un angelito con la polera de los Redskins (los rivales más históricos de los Eagles son los Cowboys, Redskins, Giants y Steelers) y en vez de quedarse callado, el tipo era un alumbrado que llegó a provocar y el tipo de seguridad de la puerta más cercana lo sacó de ahí antes que la cosa se pusiera fea. Más arriba un tipo de los Dolphins andaba por las mismas y casi lo linchan ahí mismo de no ser porque su mina lo sacó de ahí y además los equipos de seguridad llegaron a tiempo.

Foto de Pablo R Sánchez - @PRS_617

Foto de Pablo R Sánchez – @PRS_617

En relación a su equipo, los fans son incondicionales, aunque el viejito que tenía a mi lado reclamó todo el rato que “Kelce el año pasado fue al Pro-Bowl y ahora no era ni una sombra de eso”. Apoyaron todo el rato hasta los errores de Sánchez y algo me dice que si no lo hubiesen cortado, hubiesen ovacionado hasta a Tim Tebow sólo por usar el uniforme. Fue notable hacia el final cuando Sánchez comandaba una serie con posibilidades de pasar arriba en el marcador (antes que lo interceptaran) y tras un tiempo fuera en la pantalla gigante pusieron un video motivacional con imágenes y la voz de Sylvester Stallone en el personaje de Rocky y fue impresionante como prendió el público. Realmente la gente se identifica con Rocky y el tipo es un héroe local (y eso que es ficticio…) y el ambiente en ese momento era “vamos a la guerra CTM!“… hasta que Sánchez hizo lo que Sánchez hace…

La salida del estadio fue tranquila, harta gente se apuraba para ir a ver la ronda de partidos de las 4 de la tarde, sobre todo los Pats vs Giants, que era como el que más le interesaba a la gallada. Nada de desordenes ni cosas para el estilo. Hasta me metí en las tribunas más inferiores ya casi vacías hasta donde más pude pa sacar un par de fotos antes que el guardia me echara.

Fuera, las esculturas de hielo ya casi derretidas, la mayoría de los stands cerrados y harto tráfico tratando de salir del estacionamiento. Para evitar congestiones preferí irme rápido y el metro ni siquiera estaba colapsado, aunque si me demoré en el trasbordo del City Hall. Luego a hacer la hora en la 30th Street Station a mi bus para volver a NY y seguir mi camino.

Al otro día volvería a Philadelphia, esta vez a quedarme una noche. En el mismo complejo deportivo hay un hotel, el Holiday Inn Philadelphia Stadium, donde me quede la noche del lunes para ir al partido tarde de los Dallas Mavericks vs Philadelphia 76ers (si, fui a un partido del PEOR equipo de la NBA) y me dio para recorrer un poco ese día la ciudad (dentro lo que mi físico me dió, me había operado hace 3 semanas) así que alcancé a conocer la mítica ECW Arena (para los conocedores de lucha libre) y pasé a Tony Luke’s a comer un tradicional cheesesteak, aunque en estas dos cosas sentí temor por mi pellejo ya que ese sector del sur de Philly como que no me daba confianza. Ya después de eso vuelta a NY, un partido más en el Barclays Center de Brooklyn para ver a los Atlanta Hawks vs los Brooklyn Nets y vuelta a Chile hasta la próxima, un viaje que definitivamente haré de nuevo: buscar una fecha antes de diciembre en que se pueda alinear un juego de local de los Eagles con partidos de NBA en NY/Phila. Eventualmente podría ser en Nueva Jersey, por que como dato anexo, saliendo de Manhattan, yendo a Phila a la altura de New Jersey es visible desde la carretera el Metlife Stadium, pero nunca averigué como era la forma para llegar allá, incluso el jueves anterior de esa semana jugaron Bills vs Jets ahí. De puro tonto no completé más esa semana (aunque la plata también fue factor).

Perfectamente pude haber hecho
Jueves: NFL, Bills vs Jets – Metlife Stadium, NJ o NHL, Blues vs Rangers – Madison Sq Garden, NY
Viernes: NBA, Cavs vs Knicks – Madison Sq Garden, NY
Sábado: NHL, Penguins vs Devils – Prudential Center, NJ
Domingo: NFL, Dolphins vs Eagles – Lincoln Finnancial Field, Phila
Lunes: NBA, Mavericks vs 76ers – Wells Fargo Center, Phila
Martes: NBA, Hawks vs Nets – Barclays Center, Brooklyn NY

Así que ya saben, Nueva York es un buen lugar como base para conocer, maravillarse con la ciudad y agarrar todo lo deportivo que puedan y armarse el medio panorama. No sé que otras ciudades cercanas ofrezcan algo parecido, quizás ahora todo el sector de Los Angeles, San Francisco, Oakland puede ser una alternativa para mezclar todas las ligas.

Ahora a esperar cuando pueda hacer este viaje de nuevo y volver a encontrarme con el Lincoln Financial Field hoy martes en el partido Chile vs Panamá.

Pablo R Sánchez
@PRS_617

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