Haslam se equivoca de hombre

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Han pasado ya varios días desde que Jimmy Haslam, propietario de los Cleveland Browns, confirmara la destitución de Sashi Brown como máximo responsable del front office de la franquicia y aunque me ha dado tiempo a masticar bien este movimiento y enfocarlo desde todos los puntos de vista posible, mi conclusión sobre el mismo no ha cambiado un ápice respecto a la que tenía en un primer momento: los Browns han cometido un grave error.

Hace casi dos años comenzaba una nueva etapa en la franquicia de Ohio, una etapa en la que se quería dejar atrás esa época gris que lleva acompañándoles desde tiempos inmemoriales y se quería hacer rompiendo con los moldes y estereotipos que se manejan en la NFL a la hora de construir equipos. Para ello se contrató a Sashi y a Paul DePodesta, con el objetivo de que trasladaran de cierta forma la valiosa fórmula del Moneyball que tanto había servido en el baseball.

Si bien es cierto que los resultados deportivos hasta el momento han sido desastrosos, este modelo requiere en primer lugar de tiempo y en segundo y más importante de un entrenador que vaya en sintonía con la propia gerencia. Ambas cosas le han sido denegadas a Sashi Brown y aunque muchos de vosotros pensaréis que un récord de 1-28 es motivo suficiente para que Haslam haya tomado la decisión de cortarle, creo que debemos hacer un esfuerzo y ver un poco más allá, hay que buscar en el trasfondo de todo este asunto y analizar cómo se ha llegado en realidad a acumular este balance.

Sashi y DePodesta, vía CBS

A mi juicio, el tándem Sashi-DePodesta ha formado en dos offseason un buen bloque de jugadores para empezar a crecer. Claro que hay carencia y vacíos importantes en algunas unidades pero es que los Browns no es que partieran este enésimo intento de reconstrucción desde el suelo, es que lo hacían desde lo más profundo de las catacumbas, lo que hace que no solo sea más difícil la tarea sino que como ya he comentado antes requiere de más tiempo del habitual. Además, ¿qué equipo en la liga no tiene carencias?

La defensa, cuya secundaria hoy por hoy es su mayor talón de aquiles, está llena de enorme talento. Y sí, talento muy joven y todavía por desarrollar en algunos casos, pero algunos de esos nombres están llamados a hacer cosas muy grandes, véase el caso de Myles Garrett. Además, como se ha podido comprobar en lo que llevamos de Regular Season, ya hay jugadores que están rindiendo a un nivel muy alto y otros en los que se empieza a atisbar lo que pueden empezar a ser a partir del próximo año. El front seven ha aguantado al equipo durante muchos partidos y a pesar de contar con bajas muy importantes, como las de  Jamie Collins, Emmanuel Ogbah e incluso el mismo Garrett, ha demostrado que está preparada para asumir retos importantes. Podemos decir por tanto que Greg Williams, el coordinador defensivo, ha realizado un buen trabajo durante este 2017. Es indudable que ha habido una clarísima evolución respecto a la defensa del año pasado, la cual era un auténtico hazmerreir, defensa que recordemos estaba en manos de Ray Horton, hombre de confianza del Hue Jackson.

Para aquellos que sois escépticos respecto a que no solo con talento joven se puede empezar a levantar un equipo, daros dos datos. Primero, Cleveland también cuenta con algunos veteranos que no solo aportan con el nombre, sino que son piezas fundamentales, como Joe Thomas, emblema de la franquicia o los adquiridos en agencia libre o vía trade como Collins, Kevin Zeitler o J.C.Tretter. Segundo, la idea de que con una plantilla joven no se puede ganar Los Angeles Rams la desacreditan por completo. Browns y Rams cuentan con los dos rosters más jóvenes de la NFL y aunque los primeros no son capaces de ganar un solo partido los segundos están a la puertas de entrar en playoffs.

Entonces, ¿por qué no es capaz de arrancar Cleveland? Para mí el verdadero culpable y el hombre que en realidad tenía que haber sido despedido no es otro que Hue Jackson, entrenador principal y responsable único del ataque. La labor de Hue durante estos dos años, tanto dentro como fuera del campo, ha sido un auténtico despropósito, llegando hasta niveles que me hacen pensar que es el peor entrenador que haya visto en mucho, mucho tiempo. Y mira que hay candidatos para ello.

Jackson aterrizó en Cleveland también en 2016 como esa persona de perfil alto encargada en reconducir a la franquicia. Llegó con la etiqueta de ser un gurú de quarterbacks y un maestro de armar ofensivas, etiqueta que parece que en la actualidad se regala. No hay que olvidar que por aquel entonces Hue era el gran nombre de la “agencia libre” de los coordinadores y entrenadores llamados a ocupar una vacante de head coach. Fueron varios los pretendientes que tuvo detrás y el hecho de que eligiera irse a Ohio fue celebrado como un triunfo tanto por el dueño, como por la prensa e incluso los mismos seguidores.

¿Y qué es lo que ha hecho Hue en estos casi dos años que lleva en el cargo? La respuesta es “que no ha hecho” y no por lo positivo de sus acciones y decisiones sino al contrario, por lo pésimo de todo lo que le ha rodeado. Es verdad que en ataque se cuentan con muchos menos activos que en defensa, sobretodo en la posición de wide receiver, pero no me parece motivo suficiente para justificar la malísima imagen que han dado durante todo este tiempo. Además, si se supone que eres tan bueno creando ofensivas digo yo que de alguna u otra forma te sabrás reponer a la falta de estrellas. Además esta temporada, si obviamos los problemas que arrastran en la unidad de receptores (suerte que ahora llegaron Coleman de su lesión y Gordon de su sanción), en el resto de unidades si aparecen buenos jugadores.

La línea ofensiva fue catalogada durante la pretemporada como una de las mejores de toda la competición, llamada a dominar a cualquier DL que se le pusiera enfrente. La realidad después de 13 partidos es que se han quedado a medio camino. El backfield cuenta con una dupla de corredores que son mucho mejores de lo que sus números delatan. Isaiah Crowell y Duke Johnson no son malos running back, e incluso por las cualidades de uno y otro pueden complementarse muy bien, el problema es que no están siendo bien utilizados. Y respecto al quarterback, la opinión que yo tengo sobre DeShone Kizer es positiva. Por supuesto que comete errores, como todo rookie y como ya se sabía antes de que debutara, pero la ayuda que recibe desde la banda tanto con el gameplan como con el playcalling durante los encuentros es prácticamente nula. Rutas largas cuando los WR son incapaces de ganar separación y cuando la OL no otorga el tiempo suficiente, jugadas de option en situaciones que no tienen ningún sentido, mínimo aporte del backfield en el apartado aéreo, entre otras muchas cosas. Esto sin recordar la famosa jugada próxima a la goal line rival a segundos de llegar al descanso y sin tiempos muertos en la que Hue ordena un QB sneak. No se veía un call así desde el inolvidable fake punt de Pagano.

Kizer, vía SI

El tema del quarterback es mucho más profundo ya que el baile que se ha traído Hue desde el principio es exasperante. Hoy juego con uno, mañana juego con otro pero lo cambio a mitad de encuentro, al día siguiente pruebo con otro más y al final termino con el que empecé. No sabía yo que este era el jueguecito que se llevaba ahora entre los gurús de QBs. Qué horror por favor!! Hue está capacitado para hundir a todo aquel quarterback que ose ponerse detrás de la línea ofensiva de los Browns y lo peor de todo es que no se conforma con hundirlos en el campo sino que además los remata en rueda de prensa, donde ya no sabe que inventarse para echarles más mierda. Y para los que penséis que esto sería diferente si se hubiera drafteado a Wentz en 2016 o a Watson en 2017 ya os digo yo que no, Hue se habría encargado de que a día de hoy fueran casi ex jugadores. Además, que los quarterbacks que se han seleccionado se han hecho con el beneplácito del propio entrenador, quien incluso llegó a decir tras la sorpresiva elección (elección 100% suya y que nadie entendió) de Cody Kessler, un desaparecido en combate, que tenía un plan preparado para él.

Todo esto en lo referente a la plantilla y a lo que sucede dentro del emparrillado pero lo que ha estado pasando fuera de escena es un esperpento casi mayor. Hue se está convirtiendo en todo un personaje a la hora de atender a los medios. Ya sea en rueda de prensa o en entrevistas las salvajadas que suelta son cada vez son mayores. Ha desacreditado el trabajo realizado por la gerencia, ha pasado la patata caliente a la defensa y su staff exculpándose de la imagen que está dando el equipo, del tema quarterback ya hemos hablado y lo último ha sido declarar que decidió no contar con un coordinador ofensivo durante estas dos primeras temporadas ya que la calidad de los jugadores era muy baja y que prefería responsabilizarse él de todo. Es que no hay ni por dónde cogerlo.

Está claro que Hue nunca fue de la mano con la gerencia y si existía alguna mínima relación esta terminó de explotar la noche en la que se cerró el mercado de traspasos. Para los que no se acuerden, los Browns habían llegado a un acuerdo con los Bengals por hacerse con los servicios del quarterback A.J.McCarron a cambio de un pick de segunda ronda y otro de tercera del próximo draft. Casi nada. El trade no se completó debido a que el fax que confirmaba dicho movimiento y que tenía que salir desde las oficinas de Ohio nunca llegó a la liga. Es un secreto a voces que este intercambio era cosa de Hue, ya que conoce bien a McCarron de su etapa bengalí, mientras que Sashi nunca estuvo de acuerdo y muy posiblemente fue él mismo quien se encargó de sabotear dicha operación. Mal por ambos porque no se puede trabajar en tal discordancia dentro de un equipo profesional. No obstante, si hacemos el ejercicio de analizar el movimiento nos daremos cuenta que era una locura. Pagar un precio tan elevado por un jugador que posiblemente juegue para ti solo dos meses en tu equipo (McCarron termina contrato al finalizar esta temporada), que además apenas ha jugado como profesional ya que es suplente en los Bengals y todo esto estando en plena etapa de formación de un quarterback rookie como Kizer que hace apenas tres meses estaba llamado a liderar tu franquicia durante muchos años. Es que no me entra en la cabeza. Lo siento.

Si hace pocos meses atrás, en la previa que escribía sobre los Browns, me sentía muy optimista acerca del futuro próximo que se les presentaba, ellos mimos se han encargado de que haya pasado al extremo opuesto. No creo que la franquicia vaya a mejorar próximamente por mucho que se haya producido la llegada John Dorsey como nuevo general manager, directivo muy de mi agrado. No nos engañemos, Cleveland continúa sumergida en un pleno desasosiego, en ese vaivén de jugadores, entrenadores y directivos que la impiden levantar cabeza. Y todo esto es culpa de Haslam, un Haslam que había manifestado que esta vez sería paciente y cual ignorante yo me lo había creído. No ha cambiado nada, hace y deshace a su antojo, se ha deshecho de la persona que había confeccionado una plantilla con la que tirar para arriba sin darle el tiempo que él mismo le había prometido siendo que será dentro de dos años cuando haya que evaluar si su trabajo ha sido bueno o malo. Haslam es un cáncer para los Browns y lo ha vuelta a demostrar tirándose por enésima vez piedras hacia su tejado, echando al hombre equivocado y confirmando en su cargo a un Hue que se ha empeñado en hundir aún más a esta franquicia. Con Hue y Haslam los Browns continuarán hundidos durante mucho tiempo.

Por Stéfano Prieto

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