Empacho de traspasos

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Hablo de memoria, pero no recuerdo un último día previo al cierre de mercado en la NFL con tanto movimiento en mucho tiempo, o por lo menos con movimientos tan reseñables. Estas últimas horas han sido de locos, prácticamente no hemos podido despegarnos de las redes sociales ni de las webs deportivas con mayor transcendencia en Estados Unidos, teniendo que actualizar a cada rato nuestro “timeline” de Twitter en busca de una nueva exclusiva de los diferentes insiders que merodean alrededor de la liga.

Una vez más hemos podido comprobar que la NFL no descansa, siendo capaz de acaparar todo tipo de portadas cualquier día del año, incluso uno en el que se juega un Game 6 de unas World Series de la MLB que están pasando a la historia. El atracón de estas últimas 24 horas ha sido de esos tras lo que una vez absorvido hasta el último trago de la penúltima copa que te sirves, se hace imposible el levantarse de la mesa, lo que te obliga a servirte la última (¿?). Este fue el menú.

ENTRADA – MARCELL DAREUS RUMBO A JAGUARS

Una salida cantada desde los Buffalo Bills, quienes consiguen a cambio una sexta ronda del draft de 2018. Se puede llegar a pensar que esta sexta es un botín muy escaso por un jugador que en su día fue una tercera selección globar (draft 2011). El caso es que la franquicia de Orchard Park sigue con limpieza total de la casa que están llevando a cabo desde que aterrizara el nuevo régimen y estaba cantado que el próximo en salir iba a ser el defensive tackle.

Dareus no solo ha bajado su producción una barbaridad desde 2015 sino que estaba pasando a ser un quebradero de cabeza en el seno del equipo debido a su comportamiento y a la falta de compromiso con el proyecto. Por si esto fuera poco, era el jugador mejor pagado de la plantilla, rol adquirido tras su multimillonaria extensión de contrato a cargo del anterior general manager. A pesar del récord que hoy en día obstentan, los Bills no dejan de ser una franquicia en crecimiento y en la próxima offseason van a necesitar ese espacio salarial que ocupaba ahora mismo Dareus. En cuanto a lo deportivo, todos estamos viendo lo bien que funciona la defensa y el front four ha trabajado perfectamente incluso en los partidos en los que el ya ex jugador de Buffalo no ha estado sobre el campo. No creo que su pérdida vaya a suponer un gran impacto negativo por lo que con todo ello, bajo mi punto de vista, una vez más, y ya van varias en los últimos meses, Brandon Beane vuelve a acertar.

En cuanto a los Jaguras, gran movida también para ellos. La llegada de Dareus supone echarle más leña al fuego de una linea defensiva que está haciendo estragos en los rivales cada domingo (la semana pasada hablaba de ella en una pieza para la web de Spanish Bowl). Un nuevo talento dentro de una defensa plagada de jugadorazos y que por fin está rindiendo al nivel que esperábamos de ella desde hace años. El único desafío para ellos va a ser hacerle entender a Dareus que no será la primera espada, ni la segunda y muy probablemente ni la tercera. Será un jugador más dentro de un engranaje que está funcionando como un reloj suizo. Si consiguen eso, habrá sido un gran acierto. Y sino, el riesgo ha sido mínimo. Perder una sexta ronda no es como para tirarse de los pelos y aunque probablemente tendrán que hacer encaje de bolillos para cuadrar las cuentas del próximo año, en 2019 lo podrían cortar sin dejar dinero muerto contra el cap space.  Por lo tanto, aquí no puedo decir más que es un win-win para abmos conjuntos.

PRIMER PLATO – LOS SEAHAWKS YA TIENEN LEFT TACKLE

Exactamente un año y medio han tardado John Schneider y Pete Carroll en darse cuenta que en la NFL no se puede jugar sin tackle izquierdo. Como bien dice el refranero español más vale tarde que nunca, aunque en este caso la tardanza ha llegado a rozar lo absurdo. Bradley Sowell, Garry Gilliam, George Fant, Luke Joeckel, Rees Odhiambo. ¿Que tienen en común todos estos jugadores? Que en cualquier otro equipo estarían luchando por hacer el roster. En Seattle, en algún momento de este último año y medio, han estado etiquetados como left tackle titular del ataque.

Duane Brown llega para tratar de minimizar el calvario que sufre Russell Wilson semana tras semana y aunque lo que Seattle entrega a cambio a Houston Texans (el CB Jeremy Lane, una quinta ronda de 2018 y una segunda de 2019) puede sonar excesivo, estaban obligados a hacerlo. Si los Seahawks de verdad pretenden aspirar al anillo no podían permitirse seguir jugando con retales en la posición más importante de la linea ofensiva. Y que Brown tiene ya una cierta edad (32 años) no es un gran secreto, pero creo que le quedan un par de temporadas como mínimo al máximo nivel. En 2016 solo permitio un sack en 428 snaps, playoffs incluidos, y la única duda será ver si la franquicia de Rain City le dará el último super contrato que el jugador anda buscando.

Por su parte los Texans pierden un jugador de nivel Pro Bowl pero con el que no habían contado en lo que va de temporada debido a su hold out. La linea ofensiva comenzó siendo un horror pero con el paso de las jornadas y ayudada por la movilidad de Watson están encontrando cierto equilibrio. Además, consiguen más fondo de armario en una posición tan importante como la de cornerback, y de paso, un par de rondas de draft que siembre son bienvenidas, siendo una de ellas bastante alta. En definitiva, se quitan de encima el problema que se les había presentado con la huelga de Brown y se hacen con tres activos importantes. Bien jugadas las cartas por ambos equipos.

Olviden la parte en la que Lane aterrizaba en los Texans, el cornerback no pasó los exámenes físicos con la franquicia tejana y seguirá jugando para los Seahawks. El trade finalmente será el siguiente: Houston envíoa junto con Brown un pick de quinta ronda de 2018 mientras que Seattle entrega a cambio la misma segunda ronda de 2019 que habían acordado más una tercera de 2018.

PLATO PRINCIPAL – FIN AL CULEBRON GAROPPOLO

Lo octava semana de competición terminaba con un Monday Night Football en Arrowhead entre dos rivales directos que además estaban necesitados de la victoria tras perder sus dos últimos encuentros. Se preveía una noche entretenida que terminó siendo mucho más que eso cuando mínutos antes del kickoff saltaba la noticia de que los New England Patriots había traspasado a Jimmy Garoppolo a los San Francisco 49ers. En ese momento todo el universo enefelero se congeló y el partido pasó a un segundo plano, se había puesto punto y final al culebrón Garoppolo cuando menos se esperaba.

El quarterback llega a la Bahía a cambio del pick de segunda ronda del próximo draft, el cual si no varían mucho las cosas será el 33-34 global. De esta forma Shanahan consigue a su ansiado QB, dando un espaldarazo a cualquier rumor que situaba a Kirk Cousins en San Francisco al terminar la temporada y haciendo oídos sordos a todos los propectos que darán el salto desde el College Football la próxima campaña. ¿Es caro un pick “tan” alto por Garoppolo? Yo os pregunto, ¿no os parecería más caro aún un pick número uno o dos por Sam Darnold, ese Sam Darnold que cada semana que pasa deja más dudas de su capacidad para jugar al máximo nivel en la máxima competición? El tiempo lo dirá pero como ya he leído a algún analista, vale mil veces más el poco tape que hay de un jugador que lleva cuatro años formándose tras Tom Brady y que ha sabido responder cuando se le ha necesitado que el tape inexistente de cualquier prospecto de la NCAA. A mí me parece un completo acierto una vez más de de un John Lynch que sigue sumando puntos para ser el Ejecutivo del Año en la NFL y que está demostrando ser un maestro en el arte de la negociación en los pocos meses que lleva en el cargo de General Manager de los 49ers. Si Garoppolo conseguirá o no llegar a ser un gran quarterback no lo sabremos hasta dentro de un tiempo, pero lo que es seguro es que en San Francisco ya tienen al jugador que ansiaban, ese con el que trabajar y a partir del cual hacer crecer a la franquicia. Además, se hacen con el jugador por menos de lo que otros equipos daban por él apenas unos meses atrás. Los 49ers se han aprovechado de la desesperación de unos Patriots que no han conseguido renovar al jugador y que estaban viendo como iban a perderlo a final de año a cambio de nada (y no me olvido de la ronda compensatoria en 2019 con la firma de un gran contrato de Garoppolo como agente libre).

La equivocación en Foxboro en relación a todo este tema ha sido evidente. No entiendo porque no aceptaron lo que les ofrecían en abril desde otras franquicias (vease Browns) sabiendo todo lo que se podía desencadenar después. El haber firmado un gran contrato a Garoppolo, estando Brady aún activo, era algo inviable. No puedes ocupar la mayor parte del salary cap en una sola posición con dos megacontratos siendo que uno de ellos pertenece a un jugador que posiblemente no dispute un solo snap en toda la temporada. Y si echamos una mirada a las cuentas del equipo podemos observar que era prácticamente imposible absorver dos contratos de tal magnitud sin haber dejado completamente cojas otras posiciones muy importantes dentro del roster. La única excusa que puedo encontrar en todo este asunto es que no tuvieran clarividencia acerca de los planes de Brady respecto a su futuro, pero él ya ha expresado en más de una ocasión su intención de seguir jugando varios años más. Además, me cuesta creer que en esa gran relación que guardan Brady y Belichick el jugador haya escondido información. Si a todo esto, le sumamos que en este momento los Patriots no cuentan con un suplente de Brady (también se deshicieron de Jacoby Brissett, su QB3, hace un par de meses), no puedo más que catalogar a esta gestión como mínimo de desafortunada, y creo que me estoy quedando corto. Una vez más Belichick me vuelve a demostrar que como GM está a años luz del Belichick entrenador.

POSTRE – LOS DOLPHINS REGALAN A AJAYI

Si bien entiendo que los Miami Dolphins han obtenido un recomplensa algo escasa por un titular indiscutible (han recibido una cuarto ronda de draft), no creo que el movimiento por parte de los Philadelphia Eagles haya sido un robo. Sí, entiendo que esto pueda parecer confuso, pero voy a tratar de explicarme lo mejor que pueda. A ver si lo consigo.

Partiendo de la premisa que de que Ajayi ha tenido 126 intentos de carrera más que el segundo jugador del equipo, Damien Williams (138 frente a 12), y entendiendo que, o eso nos han estado vendiendo, el objetivo de los Dolphins es luchar por entrar en playoffs, no logro comprender que la franquicia se haya desprendido de este jugador. Hay algo que se me escapa. ¿O es que visto lo visto respecto a cómo está funcionando el ataque han decido tirar la temporada por la borda y están pensando ya en el 2018? No me cuadra para un equipo que va con récord 4-3 y que su defensa está jugando a un buen nivel. Ahora bien, una vez decido que quieres dar salida al running back, estoy convencido de que hay varios conjuntos en una situación mucho más desesperada que los Eagles que a buen seguro te podían ofrecer algo más a cambio.

Philadelphia no necesitaba un corredor, el comité que forman Blount-Smallwood-Clement sobre el que se apoya el backfield estaba respondiendo a las mil maravillas. Son el quinto equipo de la liga en cuanto a yardas terrestres con unas más que aceptables 4,2 yardas por acarreo, consiguiendo así establecer una amenaza por tierra la cual está ayudando una barbaridad en el enorme crecimiento de Wentz en este su segundo año como profesional. Lo que los Eagles han hecho no es más que añadir otra pieza a un ataque que está rayando a gran nivel y en el que todas las partes hacen su trabajo con gran eficacia. Ajayi no va a ser en Philadelphia ese workhorse que sí era en Miami, claramente va a tener un papel más secundario. No esperemos ver un salto de nivel asombroso, el ataque va a seguir siendo prácticamente el mismo pero con una cara nueva, otro jugador capaz de crear peligro atacando por tierra, sobretodo en carreras zonales. De ahí, de esta producción global que puede sumar Ajayi, mi opinión acerca de que esta adquisición no pueda ser catalogada como un robo. Eso no quiere decir que el movimiento por parte Howie Roseman no sea magnífico: consigue otro activo más a un buen precio de cara a una temporada en las que las aspiraciones a día de hoy se han desborado. Además, se cubren ante cualquier eventualiad que pueda suponer una posible lesión de cualquiera de los corredores. En Philadelphia saben que están ante una gran oportunidad de conseguir algo grande y no quieren dejarla escapar. Van con todo.

Aun faltan varias horas para que lleguemos a la hora límite en la que se pueden acometer movimientos, con varios jugadores pidiendo ser traspasados, por lo que el artículo sale a expensas de poder ser actualizado, o lo que es lo mismo, esta comilona puede que acabe a lo grande y que enlacemos con una cena de altos vuelos. En la NFL nade se puede descartar y los teléfonos de más de una franquicia seguro que en este momento están echando humo. Que aproveche!!

Y NOS DIO LA HORA DE CENAR – LOS BILLS SIGUEN MOVIENDO FICHA

Cuando parecía que finalmente había llegado la hora de levantarse de la mesa, los Buffalo Bills decidieron aguantar un rato más y ordenar una suculenta cena, más por la cantidad que por la calidad de los platos. Tres minutos antes del cierre de mercado la franquicia del estado de Nueva York hacía efectivo un acuerdo con los Carolina Panthers a través del cual se hacían con los servicios del wide receiver Kelvin Benjamin a cambio de una tercera y una séptima ronda del draft de 2018.

Benjamin no deja de ser un ex primera ronda, aunque nunca ha llegado a dar el nivel que se espera de un jugador elegido tan arriba. Salvo un primer año rescatable el resto ha sido bastante decepcionante y lo más preocupante es la escasa ética de trabajo que presenta. Es indudable que tiene un físico privilegiado que por sí mismo le permite atrapar bastantes pases, pero mucho menos de los que debería. Su inconsistencia, a la que se suman unas manos bastante dudosas y uno de los peores route runnins de la liga son motivos suficientes como para pensar que los Bills han dado mucho por él. No obstante, todos los movimientos que han hecho hasta ahora en Buffalo han salido a pedir de boca, el equipo va como una bala, Tayrod Taylor cada día está jugando mejor y no les voy a culpar por echar el resto para intentar entrar en unos playoffs que se les resisten desde hace dieciocho años.

Por su parte los Panthers se desprenden de lo que se puede catalogar como un bust para ellos, pero no se van con las manos vacías, sino que consiguen dos jugosos picks, sobretodo uno de ellos, con los que podrán reforzar su plantilla de cara al 2018. El aporte de Benjamin cada vez era más testimonial y el único pero que les pongo es que no hayan tratado de buscar algún otro remplazo aunque sea hasta final de temporada. Tendrán que tirar con lo que tienen en el roster y encomendarse a un SuperCam que una vez más tendrá que echarse el equipo a la espalda.

LA NO FIESTA – EL ENESIMO CHISTE DE LOS BROWNS

Con el trade de Benjamin parecía que por fin llegaba la hora de abandonar la mesa, hasta que llegaron los Browns con el gurú de quarterbacks a la cabeza para tratar de continuar el jolgorio, liarnos una manta a la cabeza y terminar el día saliendo de fiesta como si no hubiera mañana. Pues no oiga, todo quedó en un fallido intento. La franquicia de Ohio volvió a protagonizar un esperpento al anunciarse que se había llegado a un acuerdo con los Cincinnati Bengals para completar un trade por el quarterback A.J.McCarron a cambio de dos picks del draft, uno de segunda y otro de tercera ronda.

Según cuentan los insiders el movimiento no se completó debido a que desde las oficinas de los Browns se les olvidó llamar a la liga para confirmar el traspaso. Se ve que en Cleveland se han tomado Halloween a rajatabla. Susto: el ridículo que han hecho con el no trade simplemente por olvidarse de descolgar un teléfono (dicen que estaban celebrando, la verdad que no se que tienen que celebrar en esta franquicia). Muerte: la que hubiera tenido que enfrentar Kizer tras apenas dos meses como profesional. Eso sí, McCarron debe estar feliz como unas castañuelas sabiendo de la que se ha librado y a buen seguro que será él quien se pegue esta noche la fiesta de su vida.

Y ahora sí, hasta aquí un trade deadline 2017 con el que nos lo hemos pasado de fábula. Por lo menos yo, me he puesto las botas.

Por Stéfano Prieto

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