El resurgir de los Rams

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Os lo confieso, estoy algo triste. Le eliminación de Los Angeles Rams me ha dejado tocado. Eran el equipo al que iba a animar durante los playoffs y han caído a las primeras de cambio en un partido en el que fueron a remolque casi desde inicio. Toda derrota es dura, más aún si supone el adiós definitivo hasta el próximo año, pero como en todo en esta vida hay que tratar de ver el lado positivo, por pequeño que sea, y en este sentido los nuevos Rams han aprendido lo que significa jugar en enero.

No obstante, no hay un pero que se le pueda poner a este equipo. La suya ha sido la historia del año. Cómo un conjunto que había tocado fondo ha sido capaz de resurgir de sus cenizas y avisar al resto de la liga que ya no son ningún patito feo y que les tengan en cuenta a la hora de hacer la quiniela de los favoritos. Y como en toda historia bonita tiene que haber un actor principal, que además sea guapete, estos Rams no iban a ser menos. Sean McVay, el chico de oro, el entrenador más joven de la historia de la NFL, el encargado de hacer olvidar al malvado Jeff Fisher y colocar a la franquicia en la posición que se merece. Él ha sido el protagonista.

Gurley y McVay, vía Pinterest

Cuando hace doce meses se confirmó la llegada de McVay a Los Angeles la verdad que nadie se podía imaginar ni una décima parte de lo que ha sucedido. Este científico del football le ha dado la vuelta al equipo como un calcetín. El ataque ha pasado de ser el peor de la liga a ser el mejor, ha transformado a Jared Goff y ha conseguido sacar de él el QB que llevaba dentro, ha vuelto a dibujar la sonrisa en el rostro de Todd Gurley, ha contagiado a toda la franquicia el buen rollo y la alegría que él mismo transmite pero sobretodo ha puesto la primera piedra de algo muy bonito que se ha empezado a construir en el conjunto californiano.

Sobra decir pues que la temporada ha sido más que positiva. El pase a playoff se puede ver como un regalo. El haber alcanzado esta fase, habiendo sido además campeón de división más que merecidamente, ha sido el premio al buen trabajo. Por supuesto que habría sido más bonito avanzar varias rondas, pero para un conjunto que en agosto aparecía en la cola de todos los power rankings el simple hecho de haber tenido esa oportunidad debe saborearse como un gran triunfo.

Además no debemos olvidar que han sido campeones en una división que tenía un claro dueño desde hace años y que partía la temporada como uno de los principales candidatos a ganar el anillo, los Seattle Seahawks. Y no solo eso, sino que los Rams prácticamente aseguraron su liderato y de paso dejaron muy tocados a su rival en un encuentro que pasará a la historia de la franquicia. Los angelinos aplastaron sin piedad a Seattle, en el templo de CenturyLink Field, en la que ya es la peor derrota de la era Pete Carroll. Aquel día ha podido marcar un antes y un después en una NFC Sur que pinta a maravillosa en el futuro próximo.

Profundicemos un poco en los das dos figuras que he nombrado un poco más arriba. Jared Goff ha tenido un año espléndido. Todo hace indicar que los Rams han encontrado a su quarterback franquicia y lejos queda ya ese 2016 en el que daba pena verle dentro de un pocket. Aún es pronto para saber si puede llegar a estar entre los más grandes de la posición pero lo que ya no se puede poner en duda es el precio que la gerencia pagó por él en el draft de hace dos años. Personalmente no creo que llegue a ser un quarterback élite pero si uno mucho más que válido para dirigir un buen ataque y para estar durante mucho tiempo en los controles de la ofensiva de los Rams.

Y de Todd Gurley que se puede decir. Lo suyo simplemente ha sido una barbaridad. Sus números son de otro planeta y para mí debería ser sin duda alguna, y más tras la caída de algunos de los candidatos, el MVP de la temporada regular. Ha sido una bestia tanto acarreando el balón como saliendo del backfield a recibir y lo más importante es que ha sido la pieza clave en el engranaje que ha creado McVay con el ataque. Gurley condiciona defensas y de eso se han aprovechado Goff y compañía a las mil maravillas. El play action de los Rams ha sido de las cosas más bonitas de ver este año sobre un campo de fútbol americano.

En el apartado defensivo también se ha avanzado respecto a los años anteriores. La llegada de Wade Phillips ha sido otro acierto de McVay ya que fue él mismo quien convenció al veterano coordinador para que se uniera a su proyecto. Los jugadores se han adaptado muy bien a las exigencias y a los esquemas de Phillips y desde el primer partido del año hasta el último de este pasado fin de semana se ha podido ver una clarísima evolución. La secundaria ha rendido muy por encima de sus posibilidades y al igual que en el ataque ha habido algunos jugadores que han sido rescatados para la causa. Al frente de todos ellos el gran Aaron Donald, un espécimen incatalogable. Desde que el defensive tackle llegó a la NFL ha dominado como pocos pero lo que ha hecho esta campaña, en un supuesto esquema defensivo que no le venía bien, está al alcance única y exclusivamente de él. Solo espero que de una vez por todas se reconozca su labor entregándole el premio a mejor jugador defensivo.

El mítico arco del Coliseum, vía USA Today

¿Y qué deberían hacer los Rams durante la larga offseason? Primero disfrutar, saborear lo que han hecho y después ponerse manos a la obra con el objetivo de seguir creciendo, que su 2017 no se quede en un espejismo. El bloque del equipo está claro y puede permanecer unido durante mucho tiempo, pero siempre se puede mejorar y apuntalar algunas posiciones. Habrá que mirar en reforzar la secundaria, a lo mejor algo para el centro de la línea y sobretodo hacerse con un buen fondo de armario.

El único mal sabor de boca que me dejan los Rams no tiene que ver con el equipo en sí sino con su afición. No hay manera de que se llene el emblemático Coliseum de Los Angeles. Ni el pase a postemporada ha servido para atraer a las masas. Cierto es que este ha sido recién el segundo año después de su regreso a la ciudad y que las miras están puestas en encontrar una afición comprometida para cuando se estrene su nuevo estadio, allá por el 2020. El público de Los Angeles es muy volátil y creo que va a costar años formar un arraigo auténtico con la ciudad. Ojalá algún día lo consigan por el bien de ambos, ya que los Rams se merecen tener una gran afición y Los Angeles se merecen tener un gran equipo de la NFL. Están condenados a entenderse.

Por Stéfano Prieto

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Stefano Prieto

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