Comienza el verdadero año uno para los nuevos Rams

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Gracias a las series de televisión Hard Knocks y All or Nothing, por cierto, ambas fantásticas desde mi punto de vista ya que acercan en cierta manera al espectador hasta el lado humano del football, hemos conocido algo de las entrañas de la temporada 2016 de los Rams. Hemos podido ver cómo es la cruda realidad de una franquicia perdedora de principio a fin, empezando por la coordinación del cambio de ciudad y todo lo que supone el traslado de un equipo profesional, pasando por la elección en el draft de un quarterback a cambio de hipotecar el futuro y terminando con la destitución del entrenador principal.

Estos shows televisivos me sirvieron para comprobar como la cuestionada continuidad (por todo el mundo excepto por el propio equipo) de Jeff Fisher la offseason pasada, fue simplemente una tapadera en la que el entrenador facilitaría la instalación en Los Angeles a cambio de una plácida retirada, no sabemos si momentánea o definitiva (cabe recordar que Fisher había firmado una renovación pactada por dos temporadas días antes de ser destituido de su cargo).

McVay y Goff, vía SI

El ya head coach con más derrotas en la historia de la temporada regular de la NFL (empatado eso sí) sirvió como trampolín para el verdadero inicio del nuevo proyecto (a expensas de la construcción del nuevo mega estadio), en el que se ha apostado por un entrenador que no solo no tiene experiencia en el puesto, sino que es el más joven de la historia moderna de la competición en hacerse con las riendas de un equipo (firmó con 30 años). Con la contratación de Sean McVay los Rams dejan completamente claros los dos objetivos que desean alcanzar. Primero, darle al equipo una filosofía completamente opuesta a la que se respiraba con Fisher. Segundo, encontrar en Jared Goff el supuesto quarterback que lleva dentro.

Sin embargo, me llama la atención que en este profundo lavado de cara la gerencia siga estando en manos de la misma persona, Les Snead, y que no se haya optado por barrer la casa por completo, más aun si tenemos en cuenta que el trabajo que este ha desarrollado durante los últimos años no ha sido ni mucho menos brillante. Destaca la confección de un roster exento de calidad en muchas posiciones, el cual no ha sido reforzado debidamente en el último draft por culpa de la ausencia de picks que se arrastra desde la subida a por Goff el año pasado. En la agencia libre tampoco es que haya hecho maravillas y para colmo, está el caso de Trumaine Johnson, quien ha sido designado como jugador franquicia por segundo año consecutivo, lo que le permite cobrar un sueldo de cornerback élite cuando tan siquiera pertenece al top 10 de la posición.

Dejando de lado todo el ajetreo de los despachos, es hora de meternos con lo que vamos a ver en el campo está temporada, y en primer lugar, trataremos el ataque, sin duda, la parte del equipo que más interrogantes arrastra. Goff afronta su primer training camp como QB1 y ha estado trabajando toda la temporada baja de cara a un año que se presenta determinante para su futuro. A día de hoy su credibilidad como mariscal está muy en entredicho y además tendrá el hándicap añadido de saber que será analizado con lupa en cada movimiento. Me parece desmedido poder afirmar de manera rotunda que es un bust cuando apenas ha disputado siete partidos como profesional, pero lo cierto es que las sensaciones dejadas hasta el momento no dan paso al optimismo.

Sammy Watkins, vía USA Today

Las pocas piezas que se han podido añadir van sobretodo destinadas a ayudar al desarrollo del joven quarterback. El fichaje de un left tackle como Andrew Whitworth, quien a pesar de su edad sigue siendo muy fiable, aportará seguridad a Goff y a una línea ofensiva necesitada de un jugador con sus características. Así mismo, la unidad de wide receivers ha sufrido una completa renovación. Continúa Tavon Austin, jugador que no termina de justificar ni su elección ni su gran contrato, pero ya no será el WR1, rol que queda al cargo del recién adquirido Sammy Watkins vía trade con los Bills a cambio de EJ Gaines y una tercera ronda de draft de 2018 (los Rams también consiguen una sexta ronda del próximo año). Watkins significa una amenaza profunda con la que no contaban hasta ahora y si logra permanecer sano, Goff contará con un receptor de primerísimo nivel en el que poder confiar plenamente. Watkins se reencontrará con Robert Woods, quien ya llegó en la agencia libre tras un paso por Bills algo pobre.

Para completar el supporting cast tres elecciones del draft celebrado en mayo: el tight end Gerald Everett y los WRs Cooper Kupp y Josh Reynolds. De estos dos últimos me gusta mucho la elección de Reynolds, a pesar de ser elegido una ronda más abajo que Cooper, pero tras los primeros partidos de pretemporada Kupp ha demostrado buenas maneras partiendo desde el slot, dejando recepciones y jugadas de mucha calidad. El caso de Everett es más especial, ya que su elección, aunque sorpresiva por la altura en la que se dio, guarda mucho sentido si tenemos en cuenta la figura de McVay. Estoy convencido de que el coach ve en Everett a su Jordan Reed particular, y que será usado más para recibir pases que para bloquear debido a su gran capacidad para conseguir yardas after catch.

Como último apunte con vistas al draft realizado en la parcela ofensiva no quiero olvidarme de Sam Rogers, el mejor fullback de la clase y que puede aportar en muchas situaciones debido a su dominio de las distintas facetas del juego. Será un comodín para McVay ya que es bueno ayudando a la OL en la protección al quarterback, también destaca acarreando el ovoide e incluso es fiable a la hora de recibir pases. A buen seguro le veremos dentro del terreno de juego en un número elevado de snaps.

Todd Gurley, vía Front Row

Y por fin llegamos al backfield, la parte del ataque donde aparece la figura más importante: Todd Gurley. El running back tuvo un año sophomore muy decepcionante. Es innegable que apenas contó con ayuda por parte de ningún compañero pero tampoco se le vio igual de fino que en su temporada rookie. Es otro que llega con cuentas pendientes y que debe demostrar cuál es su verdadero nivel.

La misión de McVay será establecer un ataque aéreo que obligue a las defensas a abrirse y así facilitar la labor a un Gurley que la campaña pasada tuvo que enfrentarse a cajas de 8-9 jugadores. El entrenador ya ha avisado que el RB debe ser el motor del equipo y el principal punto de apoyo de Goff. Será apasionante ver si McVay es capaz de desplegar esta ofensiva y conseguir con el quarterback el mismo éxito logrado en Washington con Kirk Cousins, quien pasó de ser un mariscal suplente a un titular asentado en la liga.

Dada la cantidad de trabajo que tiene McVay en relación al ataque, además de la coordinación de las tareas propias de un head coach, la franquicia se ha hecho con uno de los capos más veteranos para dirigir la defensa. No es otro que el coordinador Wade Phillips, quien llega después de formar en Denver una de las mejores defensas que se han podido ver en lo que va de siglo.

Phillips será dueño y señor de una defensiva cuyo cambio más reseñable será el paso de una 4-3 a una 3-4. Hay ciertas incógnitas que se desprenden de esta modificación de sistema, siendo la más importante el hecho de cómo afectara al rendimiento de la gran estrella del equipo, Aaron Donald. En mi opinión, la adaptación de un jugador de tanta calidad no será traumática, más si tenemos en cuenta que Phillips es lo suficientemente inteligente como para no atribuir al defensive tackle más asignaciones de las que es capaz de afrontar.

Aaron Donald, vía The Score

Además, Donald estará bien rodeado y contará con la inestimable ayuda de compañeros de gran nivel en todas las posiciones del front seven. El recién llegado Connor Barwin, junto con Robert Quinn, se situará en el exterior de la línea y a buen seguro ambos serán grandes amenazas  para el QB rival doblando la esquina y aprovechándose de los espacios que se creen a partir de los dobles bloqueos que pueda absorber Donald.

Tengo especial interés por ver la dimensión que pueden llegar a alcanzar Mark Barron y Alec Ogletree jugando como inside linebackers para Phillips. Esta posición toma gran importancia en los esquemas del coordinador y creo que sobretodo Ogletree puede dar un salto de gigante y porque no, situarse a la altura de los grandes jugadores en esta posición de la liga.

La secundaria es punto más negro de la defensa y va a necesitar gran ayuda de los hombres de adelante. Tanto cornerbacks como safeties deberán aprender a desarrollar el juego físico que tanto le gusta a Phillips, pero por mi parte tengo serias dudas de que sean capaces de dar el do de pecho. Trumaine Johnson será quien lidere la unidad y habrá que estar pendientes del safety John Johnson, elegido en tercera ronda del draft y quien podría convertirse en un comodín dentro de la secundaria.

Es pronto para echar las campanas al vuelo y antes habrá que ver si la alegría con la que McVay ha aterrizado en LA se traslada al emparrillado, y si esta apuesta de los Rams por un staff y roster tan jóvenes no les acaba explotando en la cara. La ilusión en la franquicia es enorme y el punto más favorable es que el listón puesto por Fisher está tan abajo que a poco que se hagan las cosas medianamente bien no será complicado superar los tristes años dejados atrás.

Por Stéfano Prieto

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Amante del deporte. En especial NFL y NBA. Puedes encontrarme en twitter en @Stefano_USA