Análisis Week 4: Miami, los Kickers y los Bills

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1- Crónica de una muerte anunciada en Miami

Llevamos un cuarto de la temporada y ya hay un entrenador despedido en la liga, esta vez fue el turno de Miami. Ayer leía que desde el año 2000, mismo en el que fue contratado Bill Belichik, la AFC Este (división donde juega Miami) ha tenido 21 entrenadores distintos. Miami ha aportado con 8 de esos en ese período. En el mismo intervalo de tiempo, los Patriots han ganado 4 Super Bowl y han ido todos los años a las playoffs excepto dos veces, mientras que Miami ha ido a las playoffs en tres ocasiones. Un entrenador de elite y un QB franquicia es clave en la liga hoy en día, ambas cosas que no ha tenido Miami en un buen rato.

Screenshot_2249 nflchileVolviendo al tema inicial, Joe Philbin duró 3 temporadas y lo que duró en la actual. Son pocas las conclusiones positivas que se pueden sacar de este ciclo, si es que hay alguna, con muchas decepciones y un escándalo de bullying en el camarín. Nunca tuvo una campaña ganadora (llegó a 8-8 dos veces), no fue a playoffs y nunca el equipo jugó con consistencia. Se las arreglaron para dar una que otra sorpresa, pero cuando más importaba perdieron contra equipos promedios o simplemente mediocres.

El 2013, con record de 8-6 y las playoffs en juego, le quedaban partidos contra los Bills y los Jets, ambos equipos eliminados y jugando por amor propio. Miami perdió los dos partidos logrando solamente 7 puntos de forma combinada. Ese mismo año el liniero ofensivo Jonathan Martin se retiró a mitad de temporada y lo que vino después fue una serie de acusaciones e investigaciones de bullying de parte de Richie Incognito, Mike Pouncey, entre otros a Martin. Es este el incidente en el cual me voy a detener, ya que, a mi juicio, demuestra lo que fue la estadía de Philbin con los Dolphins.

Como mencioné anteriormente, el escándalo llevó a una investigación profunda de la liga con detalles macabros sobre el trato entre las personas involucradas contra Martin. Lo más increíble es que se filtró que el bullying había llegado a un entrenador asistente japonés y de lo cual Philbin nunca supo algo. En las estructuras de la NFL, no me queda claro como nunca se enteró de lo que estaba pasando con sus jugadores y sus entrenadores directos. No me imagino un incidente de este tipo pasando bajo Bill Parcells, Belichick, Vince Lombardi y otros grandes entrenadores. Aun cuando es posible, y de cierta manera probable, que no sepas todo lo que pasa con los jugadores, para eso tienes a tus entrenadores. Si ellos no lo comunicaron hacia arriba, que dice de la autoridad de Philbin en el equipo?

Cuando finalmente se enteró Philbin, ¿cuáles medidas tomó? No muchas. Incognito fue suspendido por el resto de la temporada y ¡le pagaron su sueldo mientras no estaba! Por otro lado, Pouncey y los otros siguieron jugando de forma normal. No sé si es peor el escándalo mismo o la falta de determinación para ejercer disciplina del entrenador. La temporada terminó con una eliminación decepcionante para los fans de los Dolphins y pensé que ahí se terminaba el trabajo de Philbin. S. Ross, dueño de los Dolphins, por alguna razón decidió darle una temporada más y armar un equipo más competitivo todavía.

Como fue la tónica de sus años en Miami, partió la temporada de forma esperanzadora con una paliza a los Patriots en Miami y terminó con una nueva eliminación además de otra campaña de 8-8. En el último partido, Mike Wallace se negó a entrar en parte del último partido y en la conferencia de prensa después del partido le pidió a un compañero que respondiera por él. En cuales de las organizaciones de excelencia, como Seattle, Nueva Inglaterra, Green Bay pasaría esto? La respuesta es en ninguno. Algunos pueden argumentar que Marshawn Lynch no responde, pero nunca se niega a jugar y paga por las multas que da cuando no contesta.

Considerando todo lo anterior, ¡Ross le extendió el contrato un año a Philbin! Algo muy difícil de creer. No solo eso, gasto contratos cercanos a los 100 millones de dólares en dos jugadores: Ryan Tannenhil y Ndamukong Suh. Se empezaban a acabar las excusas en Miami y era hora de rendir. Se habló toda la temporada que la línea defensiva de Miami sería una de las mejores de la liga, que la ofensiva sería explosiva, que le quitarían la división a los Patriots, entre otros.

Que se vio de los Dolphins en estos 4 partidos? Un equipo sin carácter, sin ganas de jugar y simplemente arrasado en la mayoría del tiempo por sus rivales. Después de ganar la primera semana gracias a una jugada de equipos especiales, perdieron con los Jaguars, que son uno de los peores equipos de la liga. Aun cuando no era desastroso el escenario, ya que venían dos partidos divisionales, lo peor estaba por venir. Jugando de local contra Buffalo, fueron arrollados por los Bills y se fueron perdiendo 27-0 en el entretiempo. Con los Jets, el último partido de Philbin, fue más de lo mismo. Estaban abajo por menos de dos TD en el 4Q y no se veía a un equipo con ganas de dar vuelta el resultado. Los jugadores ya se habían rendido por su entrenador y no hay como remontar una vez que se llega a ese punto.

Una vez que lo despidieron, lo que inicialmente pensé como un error, me pregunté rápidamente: ¿por qué se le ocurre echar a un entrenador cuando va recién un cuarto de la temporada? Aparecieron ayer los reportes de que Dan Campbell, el entrenador interino, era un asistente respetado y querido por los jugadores, lo que en inglés le dicen “players coach”. Prometió cambiar la cultura del equipo e imponer disciplina. En resumen, todo lo contrario a lo que parecía ser Philbin que nunca pareció conectar con los jugadores de ninguna forma.

No conozco antecedentes de cuando estos cambios a mitad de temporada han terminado bien. Los Dolphins ya están muy atrás en su división, donde los Patriots siguen dominando, y van atrás de los Bills y Jets. En la conferencia van a tener que pelear por un comodín con esos dos equipos, Bengals, Steelers, Broncos, Chiefs y Chargers, más alguna sorpresa que pueda salir. Un camino muy difícil para Campbell donde quizás su noticia más positiva es que recibe al equipo en su semana libre, por lo que tendrá casi dos semanas para tratar de motivar a un equipo con la moral en el suelo.

2- La NFL al fin acierta en algo, pero queda por hacer.

Cuando la liga cambió los puntos extra, moviendo la posición de la pelota de la yarda 2 a la 15, consideraba que el cambio de regla era injusta, porque le va a dar ventaja a los equipos que juegan en domo o climas agradables a los equipos del norte, por ejemplo.

Dicho eso, el objetivo de darle más emoción a los partidos ciertamente se ha cumplido. En lo que va de temporada, ya han perdido el trabajo algunos pateadores y son varios los que están en riesgo. En lo que va de temporada, ya se han perdido más puntos extras que en toda la de la anterior. Antes eran automáticos, ahora pareciera que se jugaran los puestos en cada patada y ha traído más presión en patadas que eran más sencillas como los goles de campo entre 30 y 40 yardas.

En el fin de semana pasado solamente, vimos como goles de campo sencillos que podrían haber dado vuelta el partido y en algunos casos terminar la temporada. En Indianapolis, los Jaguars tuvieron 3 oportunidades para meter en un hoyo a los Colts y tomar el liderato de su división. Con 3 segundos por jugar en el 4Q, el pateador falló un gol de campo de 40 yardas aproximadamente solo para ver como Chuck Pagano había pedido tiempo fuera y le daba otra oportunidad. El segundo intento tuvo el mismo resultado y se fueron al alargue. En este mismo, de nuevo tuvieron un gol de campo accesible para ganar el partido y el pateador falló nuevamente. No manejo las estadísticas contra otros años, pero me da la impresión que las patadas erradas son más frecuentes e importantes que nunca.

En Pittsburgh, los Steelers tuvieron la oportunidad de prácticamente despedir la temporada de los Ravens, pero Scobee (un pateador confiable por años) falló dos goles de campo, uno de 41 yardas, para ganar o poner fuera de alcance el partido. El pateador de los Bucaneers falló, nuevamente, múltiples patadas y perdió su trabajo, aunque fue recontratado.

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Si bien muchas de estas patadas no fueron puntos extras, es válido decir que la presión sobre los pateadores es más grande que nunca y es posible que cambie el enfoque de equipos en los drafts. Si ves los pateadores de elite como Bailey, Gould, Hauschka, Gostkowski siguen siendo confiables y han mantenido su alta efectividad.

Considerando los problemas anteriores, me llama la atención que más equipos no se la jueguen por la conversión de dos puntos. Hasta el momento el único que se ha mostrado más dispuesto son los Steelers, pero fue antes de que se lesionara Big Ben. Veremos si a medida que las fallas siguen, los equipos cambian de opinión.

Considerando este cambio positivo, todavía queda uno importante. El lunes vimos como un error arbitral pudo cambiar el destino del partido entre Lions y Seahawks. Si ya existe la revisión de jugadas por desafíos de los entrenadores o de los árbitros en los últimos dos minutos de cada mitad, por qué no extenderlo a los castigos? Los desafíos siguen siendo limitados para cada equipo y no veo en que podría perjudicar al transcurso del juego. Espero que lo hagan.

3- Rex Ryan: Equipo distinto, mismos errores

Después de una pasada de 5 años como entrenador de los Jets, Rex Ryan fue despedido y luego contratado por los Buffalo Bills de la misma división. Esto era excelente para Rex, ya que su odio por los Patriots es reconocido al punto de decirle a sus jugadores que le iba a pegar alguna vez a Bill Belichick al final de un partido.

Si bien partió sus años de manera muy prometedora, con dos finales seguidas en la final de conferencia, el equipo se fue derrumbando cada vez más. Los errores que lo llevaron a esto fue mal manejo en la posición de QB y poca disciplina en la cancha principalmente. Los castigos llovían en los partidos de los Jets bajo Ryan. También fue conocida la poca autocrítica que tuvo para reconocer sus errores, los que ignoraba frecuentemente. El estilo de este entrenador siempre ha sido de motivación y de sacar presión a sus jugadores por los errores suyos, algo muy frecuente en los entrenadores de la liga, pero Ryan nunca se ha mostrado dispuesto a cambiar o mejorar las situaciones que lo hundieron en Nueva York.

Screenshot_2249Aun cuando llevamos 4 partidos de la temporada, parece que Ryan no aprendió nada de sus errores. En la semana 2 los Patriots les ganaron de forma convincente, no reflejado en el marcador a mi gusto, a los Bills y en Buffalo. La semana anterior, antes de un partido de local contra los Giants y dos semanas después del partido mencionado, se dedicó a hacer una polémica totalmente artificial de que Brady y Belichick los querían humillar, alabó a Eli por ganarle dos partidos de Super Bowl a New England y muchas otras cosas sin sentido considerando que tenían un partido importante por delante. Que pasó finalmente? Los Bills fueron dominados absolutamente por los Giants, además de cometer una cantidad ridícula de 17 castigos aceptados en el partido.

A pesar de ser derrotados de forma convincente, los jugadores de los Bills salieron a atacar a Odell Bechkam por su actitud de divo, aun cuando fue casi irrelevante en el partido. Pese a tener dos partidos sólidos ganados, Buffalo parece jugar sin disciplina y pierden el control de forma rápida ante situaciones insólitas.

Rex hace recordar a su padre Buddy Ryan, famoso por la defensiva 46 de los Chicago Bears. Después tuvo la oportunidad de entrenar a los Eagles, donde tuvo mucho talento y una defensiva intimidante, pero nunca pudo ganar cuando más importaba. Fomentaba el juego sucio y cuando los partidos estaban cerrados, metía más de 11 jugadores a la defensiva, aceptaba el castigo y evitaba las jugadas grandes. Aun cuando alguien podía decir de que es una buena estrategia, que probablemente lo es, sus jugadores carecían de la disciplina mental que necesita un equipo campeón para rendir cuando las circunstancias son adversas.

Todavía queda mucha temporada y el talento en Buffalo es tremendo, pero no llegarán muy lejos con la mentalidad y actitud de Rex Ryan.

Por Christopher Holmes

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Ingeniero. Columnista de NFL Chile desde 2015 y seguidor desde el 2001. @cholmess en Twitter

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